martes, 11 de abril de 2023

Museo


 


El río no abandona su cauce

por temor a diluirse en la desembocadura

ni se amaina, ante la estrechez de una garganta,

que lo sobresalta y revuelve.

La raíz no deja de crecer,

a pesar de los canteros, transeúntes, perros meones y veredas.

Pese al rayo, 

el árbol mutilado

arde en un hogar

asa 

y ceniciento,

camina bajo las suelas, 

coloniza las narices,

estornuda.

¡Y la luna!

Orbita

orbita

orbita.

Eleva sus mares oscuros

y sus montañas plateadas;

unas veces partida

y otras colmada.

La quietud es

de los cementerios,

de los museos,

de los que no saben adónde van

ni por qué. 

                    Ceci Alexander

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Hogar

 Tu casa no es mi casa. Nunca ha sido tu obrar para mi bien ni tu desvelo para cuidar mi sueño ni tu cielo techo o pilar que me haya guareci...